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lunes, 9 de abril de 2007

Otra costa... otro crepúsculo

Un mes después, he aquí una nueva foto de un atardecer marino... pero esta vez es un atardecer en el Golfo de México.

Nunca pensé que iría al Puerto de Veracruz en plena Semana Santa, y menos me imaginé que el paseo sabatino fuera a estar tan agradable. Otra costa... otro mar. Un mar donde el sol no se pone jamás.

Esta es la foto del recuerdo y, como el sol aquí no es protagonista, la que sale en primer plano en la penumbra del crepúsculo soy yo, con la Isla de Sacrificios y la ciudad de Veracruz al fondo.
*

lunes, 12 de marzo de 2007

Crepúsculo marino

Tenía años que no veía el Pacífico.

Por lo mismo, tenía años que no veía el sol ponerse en el mar.

Expresé ese deseo y fui complacida, pues llegamos a Acapulco con tiempo suficiente para no entrar a la ciudad, sino dirigirnos a Pie de la Cuesta, donde comimos en un lugar muy sencillo a la orilla del mar.

Cuando llegamos, aun faltaban "como 20 cm" para que el sol besara al mar en el horizonte y se me concediera ese pequeño capricho -espectáculo diario y singular- que el dinero no puede comprar.

El aire estaba tibio... la arena era fina y el lugar se veía tan rústico como las playas de por acá.

Escuché el mar y esperé. Pronto el sol se hizo una bolita roja... el cielo se pintó de rosa y el mar se obscureció. Cuando me di cuenta, yo estaba dentro del mar, apretando el botón de la cámara en mi pecho, mientras miraba ese incandescente punto rojo disminuir y desaparecer en un abrazo marino.

Y con ese beso vermellón se hizo la noche en la Tierra.
*

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Norte intermitente

Esta tarde, bajo un sol picante, entró en cortas ráfagas un norte que presagia al invierno. El polvo subió veloz calle arriba.

Más tarde en los patios se escucharon goterones repiqueteantes. Por la ciudad se elevó ese aroma a tierra mojada que cambia el humor.

La lluvia pasó. La tarde ostentaba una falsa serenidad, habiendo cambiado la matinal cúpula azul por una capa de profundos pliegues de plomo. Calma.

Entonces, el viento... y la obscuridad.
*

viernes, 21 de julio de 2006

Me gusta imaginar las ciudades como entes vivos...

"¿En serio?" respondió él... "¿cómo sería tu ciudad como ente vivo?"
Buena pregunta... y puse en palabras mi percepción de la ciudad que respira bajo mis pies:

Xalapa es una apacible bestia dormida en las faldas de un cerro
En su sueño de apagado volcán se va derramando en dirección al lejano mar
Va engullendo lentamente el verdor a su paso
Y ese verdor húmedo que le colma los poros la fija a su lecho de piedra
La besa, la abraza, la penetra...
*