sábado, 23 de septiembre de 2006

Otra playa

Años atrás.

Ya no sé si fue una idea o un sentimiento.

La memoria nunca es fiel. Aun así, en estos últimos días mi ánimo me ha llevado a urgar en los recovecos de mi corazón y en mis archivos del siglo pasado, extrayendo pálidos recuerdos y palabras de otros tiempos, de otros planetas, de otros soles... de otras playas.

Öde strand möter vågen när den slår mot land.

Tú, en la orilla del mar de plata
donde la luz se quiebra
y el viento muerde la piel de quien sueña.

Cruce de miradas fugaz,
una luz nebulosa, tan sólo un reflejo
y, de pronto, sé que no es cierto.

Escucho el silencio y ya no estás ahí.

Las olas reclaman en mi playa,
la arena se desliza mojada
y tú volteas el rostro hacia el mar de plata.

No me miras porque no sabes que estoy aquí.

El viento revuelve tu pelo y no hay piedad,
sólo tú, de pie ante el mar de plata.
Y yo detrás.

Reverberación entre nunca y siempre.
Estoy gritando tu nombre,
dejando la palabra romperse,
ya suspendida en la tormenta,
ya pulverizada a mis espaldas.

Mientras que tú no volteas más.

Y estás rozando el borde del mar de plata,
con las olas insistentes besando tu pie.
Ellas prueban tu fe y son tentación

Lamen suavemente pero son implacables
Intentan devorarte con su orla mercurial,
saben que tu ansia es beber lo que adivinas en los labios
y probar su amarga sal.

Sangre y plata...
Deseo de ahogarte y llorar.

Silencio estridente, música de metal
El dolor encadenado a mi sangre
y mi pulso en lacerante compás.

Viento y eco...
Ya sólo escucho mi aliento

La amargura y la sal secan mi boca
Oscuridad y labios entreabiertos
Pero tú cierras los ojos, no me sientes,
no vibran las lágrimas...

Porque aun no sabes que tu corazón es de acero y plata
ni que el mío fue de cristal y es escarlata.
*

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