jueves, 15 de marzo de 2007

Ivetta

Por ahí alguien casi muere de envidia cuando después de ver jugar a este par de bellezas, Conchita e Ivetta, esta última volteó hacia donde yo estaba y la saludé. La sonrisa que le dediqué por haberlas visto repasarse a un par de checas que al principio aparentaban ser superiores se me amplió cuando ella me devolvió el saludo y la sonrisa.

"¡Presenta a tu amiga!" fue el comentario envidiosillo que escuché mientras la checa se volvía para salir de la cancha tras su compañera.


Entre las maravillas del tenis como deporte está el delicioso espectáculo de ver cuerpos bellos en movimiento. Hombres y mujeres por igual.
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